Hace unos días reflexionaba en Sol del Sur Tenerife sobre un tema que nos toca a todos: la tensión entre la educación que recibimos y la realidad digital en la que vivimos.
En mi artículo 'Valores 2.0', planteo que no podemos imponer las normas del pasado a una generación que se comunica con códigos distintos. Los iconos y los memes no son solo adornos, son el nuevo lenguaje. La clave no es imponer, sino acordar qué significa el respeto en un entorno tecnológico.
Te invito a leer mi columna completa aquí
Nos prometieron una 'aldea global' conectada, pero la realidad se parece más a una habitación llena de gente mirando pantallas en silencio. En mi última columna para Sol del Sur Tenerife, planteo una pregunta incómoda sobre nuestra relación con la tecnología: ¿Estamos realmente preparados o simplemente nos dejamos llevar?
Analizo la 'intersección intergeneracional' en la que vivimos y por qué la solución no es aprender a usar más herramientas, sino desarrollar una mente pluripotencial y multidimensional. No se trata de rechazar el progreso, sino de recordar que la tecnología debe ser el camino, no el destino.
Además, el artículo cierra con una ironía final: una reflexión filosófica que te sorprenderá por quién (o qué) la escribió realmente. Te invito a descubrirlo.aquí